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La higiene, "lo más importante" si nuestro bebé sufre bronquiolitis

La Dra. Teresa Domínguez Coronel, jefa del Servicio de Pediatría del Hospital Costa de la Luz, explica cómo prevenir y tratar una de las enfermedades pulmonares más habituales en los niños pequeños

14/12/2018

Se trata de una de las patologías más habituales que sufren los niños más pequeños, y que afecta de una manera especial a los bebés de menos de dos años, y dentro de este grupo, a los que tienen menos de un semestre de vida. Principalmente es este último segmento el que más afectación presenta ante la bronquiolitis.

Si buscamos una definición, como explica la Dra. Teresa Domínguez Coronel, jefa del Servicio de Pediatría del Hospital Costa de la Luz de Huelva, la bronquiolitis es una “infección respiratoria de origen vírico que deriva en una inflamación de las vías respiratorias, obstruyendo el paso del aire en los bronquiolos”

Aunque son varios los virus que pueden provocar la bronquiolitis, la Dra. Domínguez Coronel identifica fundamentalmente el virus respiratorio sincitial, que “generalmente provoca catarros entre las personas adultas y los niños grandes”, mientras que a los niños más pequeños afecta a los bronquiolos, que son las vías más pequeñas de nuestros pulmones.

Cuantos menos meses tiene el bebé, más complicaciones podría presentar esta enfermedad, y por ello, la especialista pediatra afirma que “más que factores de riesgo, existen factores que pueden agravar la enfermedad; hablamos de los casos de niños prematuros, los que presentan algún problema pulmonar, del corazón o problemas del sistema inmune”. En estos casos, “no solamente es que exista riesgo de desarrollar la bronquiolitis, sino que ésta sea más agresiva”.

¿Cómo se manifiesta?

La Dra. Domínguez Coronel explica que esta patología “comienza como un catarro de vías altas, por lo que el niño empezará con mucosidad clara, la cual poco a poco irá aumentando; después se producirán tos y estornudos, e incluso otros síntomas como el rechazo de alimentos”. Asimismo, el niño podría presentar fiebre, sufrir vómitos, y la bronquiolitis avanza habrá signos de dificultad respiratoria. “Cuando comienza a respirar más rápido, la barriga se extenderá y contraerá con más velocidad y se le marcarán las costillas, indicativo de que la enfermedad está avanzando, provocando incluso episodios de apnea”, señala la especialista.

En los casos más graves, incluso habiendo superada la enfermedad, una gran parte de los niños no logra superar por completo los episodios de dificultades respiratorias durante un largo periodo de tiempo, que puede llegar hasta meses, de manera que estamos hablando de una enfermedad que, en los peores casos –que lógicamente requieren el ingreso hospitalario–, altera en gran medida la calidad de vida, y con más afectación si se presentan complicaciones por otras patologías.


La inflamación del bronquiolo dificulta el paso del aire

 

No obstante, en la mayoría de los casos leves, los síntomas desaparecen progresivamente en el plazo de entre una semana y diez días.

Y ¿de qué manera podría contagiarse? Este contagio se produciría principalmente a través de las secreciones (mocos e incluso la saliva), de ahí que la jefa de Pediatría insista en la higiene como principal medida de prevención y tratamiento.


Prevención

La Dra. Domínguez Coronel apunta una serie de recomendaciones para prevenir y también para tratar la bronquiolitis, y “quizás el principal es el lavado de manos de forma habitual”. Hay que tener en cuenta que el contagio se puede producir de adultos a niños. En los casos de guardería, debe evitarse que el niño acuda al centro en aras de evitar contagios.

Otro consejo es la buena hidratación del bebé tanto a través de líquidos como de alimentos, con tomas fraccionadas y a demanda. Habría que evitar el tabaquismo pasivo, lógicamente, y en los casos, aumentar la lactancia materna. También se ha demostrado la eficacia del lavado de las vías nasales con suero fisiológico o agua de mar, lo que hará la vida del bebé más confortable a la hora de respirar o de alimentarse. Igualmente convendría posicionar al bebé semi incorporado y el cuello extendido, lo que facilitará la respiración.

“Como podemos observar, no hablamos de un tratamiento médico para la bronquiolitis, porque de momento no existe ningún medicamento que se haya mostrado eficaz contra la enfermedad, sino más bien de medidas de soporte”, indica la doctora.

Fundamental vigilar la progresión del niño, y si se observa que el cuadro empeora, lógicamente se recomienda el ingreso hospitalario.