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Esclerosis múltiple, cuando nuestro sistema inmune “reconoce como extraño lo propio"

El especialista en Neurología Antonio Parralo explica qué es esta enfermedad y cómo ha mejorado el tratamiento para el paciente

08/01/2019

Este pasado 18 de diciembre se conmemoró en todo el mundo el Día de la Esclerosis Múltiple, con una campaña en la que se incidió en los grandes avances en la investigación científica de esta enfermedad, que han permitido mejorar ostensiblemente el tratamiento y la calidad de vida de los pacientes.

Para conocer mejor esta enfermedad –no confundir con la ELA– tenemos a nuestro especialista en Neurología, el Dr. Antonio Parralo, que nos define la EM como una “enfermedad neurológica de tipo autoinmune, y provoca una inflamación del tejido sistema nervioso central, tanto a nivel cerebral como en la médula espinal”.

El Dr. Parralo, a modo de símil, describe nuestro sistema nervioso como un cableado, a través del que viajan las constantes señales eléctricas. Este cableado posee un revestimiento, que es el que va a perderse a causa de la inflamación. Este revestimiento es la mielina (envoltura que protege los axones de ciertas células nerviosas y cuya función principal es aumentar la velocidad de transmisión del impulso nervioso), que al verse alterada por la inflamación provocará una disminución de la señales eléctricas de las neuronas y, por ende, de la función que tienen asignada.

El especialista neurólogo explica que la EM es una enfermedad autoinmune, lo que significa una disfunción del sistema inmunitario, que “en lugar de atacar a agentes extraños, como pudieran ser virus o bacterias, se agrede a sí mismo: reconoce como extraño lo propio”.

Por otro lado, explica el Dr. Antonio Parralo, a la hora de abordar los factores de riesgo, resulta extremadamente complicado establecer un origen concreto de la patología. Entre los muchos estudios científicos, el especialista menciona una investigación que relaciona la EM con el déficit de vitamina D.

Y uno de los factores podría ser la falta de exposición solar, esencial para la captación de esta vitamina. “De hecho, se sabe que la mayor incidencia y el mayor número de casos se produce en países que tienen poca exposición solar, como los países nórdicos”. Suecia es el país europeo con más ratio en este sentido en cuanto a incidencia de la EM. Por el contrario, en los países tropicales, donde la exposición solar es mayor, la incidencia de la enfermedad es menor. Aunque, como recuerda el Dr. Parralo, ésta es sólo “una de las teorías”, y se podrían mencionar otros factores que podrían influir como el tabaquismo, o el componente hereditario, que “tampoco es una causa fija”, ya que “los casos casi siempre son esporádicos”.


Sintomatología compleja

La esclerosis múltiple puede manifestarse con multitud de síntomas, si atendemos a la complejidad del sistema nervioso, que controla un sinfín de funciones. Recuerda el neurólogo que antiguamente a la EM “se la conocía como la ‘enfermedad de las mil caras’, porque podía debutar en una persona con un síntoma y hacerlo en otra con otro síntoma muy diferente”.

Por lo tanto, según a qué afecte la inflamación, las consecuencias serán unas u otras. “Por ejemplo, si es en la zona del cerebro o de la médula que controla la función de un brazo (o pierna), obtendremos una falta de movilidad del mismo; si es en el nervio óptico, tendremos un déficit visual; si es en la zona de control de los ojos, tendremos visión doble, falta de coordinación de movimientos, y un largo etcétera”.

Por otro lado, la manifestación de la enfermedad será “por brotes”, episódica, una “focalidad aguda que va a durar más de 24 horas”. Y esos brotes esporádicos son los que van generando discapacidad en el paciente, ya que afecta cada vez a una función diferente.


Tipología

La clasificación puede establecerse en función de cómo sean esos brotes y cómo progrese la enfermedad. Así, el caso más común es el de la esclerosis múltiple recurrente remitente, en la que se va a sufrir el brote, que afectará a una función concreta y provocará un déficit se irá recuperando poco a poco, hasta quedarse el paciente en el estado basal o con algunas secuelas. Sin embargo, estas remitentes recurrentes puede evolucionar hacia una forma secundaria progresiva, donde la discapacidad en el paciente va a ir en aumento, con brotes intermedios que pueden generar más discapacidad. Un tercer tipo lo integrarían las formas primarias progresivas, casos de esclerosis múltiple que pueden cursarse sin brotes, y se trata de una acumulación progresiva de discapacidad en una función determinada.

En cuanto a las edades de mayor influencia, el doctor explica que puede darse a cualquier edad, tanto en la infancia como en las personas mayores, si bien los casos más comunes en las consultas son de personas entre 20 y 45 años de edad, adultos que son jóvenes, y existe además una mayor incidencia en mujeres que en hombres.

La mayor complicación que presenta la EM es la discapacidad que poco a poco va generando en distintas funciones, que puede llegar a ser visual, afectar a la capacidad motora e incluso a funciones cerebrales como la atención, la memoria o la cognición.


¿Cuándo debemos consultar al médico?

Teniendo en cuenta lo expuesto, el Dr. Antonio Parralo afirma que se debe acudir al especialista si se observa o se padece algún síntoma de esa focalidad aguda del sistema nervioso (por ejemplo, pérdida de visión, visión doble, pérdida de fuerza, de sensibilidad en las extremidades, alteraciones motrices, etc.), y “debemos tenerlo en cuenta sobre todo si es repentino, sin causa concreta”.

La forma más habitual de detección es la neuritis óptica retrobulbar, que deriva en una pérdida parcial o completa de la visión del ojo afectado, que acaba recuperándose paulatinamente a partir de las 24 horas.


Tratamiento más rehabilitación

El tratamiento de la enfermedad ha cambiado radicalmente y hoy en día existe un “gran arsenal terapéutico” para los pacientes que padecen esclerosis múltiple. El Dr. Antonio Parralo subraya los grandes avances realizados en la investigación científica de la enfermedad, con los que se ha logrado paliar enfrentarla de forma efectiva.

“Hace años, cuando no existía tratamiento alguno, era una enfermedad muy descorazonadora, porque no podía tratarse, y veían que degeneraba casi siempre en más brotes y discapacidad creciente”, señala el especialista en Neurología, pero en la actualidad “van saliendo fármacos nuevos cada año, que son cada vez más potentes y efectivos, y logramos cambiar la evolución de la enfermedad de una forma drástica”.

En el campo farmacológico, existen brillantes estudios sobre el uso de anticuerpos hormonales para combatir la esclerosis múltiple, al igual que ya existen tratamientos muy efectivos en primera y segunda línea (inmunomoduladores, inmunosupresores, etc.).

Por otro lado, en aquellos casos en los que la EM afecte a la capacidad motora, a la motricidad, es fundamental complementar el tratamiento con la rehabilitación, en aras de recuperar las funciones perdidas.