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«Con tratamiento y los fármacos, puede llevarse una vida normal teniendo diabetes»

Nuestro especialista Christian Leyva explica cómo nos afecta la diabetes, los tipos de esta patología y cómo debemos afrontarla desde el punto de vista médico

03/12/2018

Con motivo de la reciente celebración del Día Mundial de la Diabetes, una de las enfermedades que más afectación tiene en la población –y que aún no tiene cura–, nuestro especialista del Servicio de Medicina Interna, el Dr. Christian Leyva, aclara cuestiones básicas sobre esta patología crónica.

Para ponernos en contexto, si observamos las estadísticas de 1980 y las comparamos con la actualidad, se ha pasado de unos 108 millones de pacientes con diabetes a los aproximadamente 442 millones de diabéticos hoy en día. Y tiene mucho que ver con el estilo de vida de la sociedad contemporánea: sedentarismo, obesidad y la actividad diaria ajetreada.

Antes que nada, debemos establecer una clasificación de los tipos de diabetes. La mas común, recuerda el internista, es la diabetes mellitus tipo 2, provocada por una utilización ineficaz de la insulina. En este trastorno metabólico, existe una hiperglucemia –alto nivel de azúcar en sangre–. En la diabetes tipo 1, explica el especialista, la producción de insulina es “completamente deficiente”, de manera que requiere la administración externa de insulina.

Mientras que en el caso de la diabetes gestacional, como su nombre indica, se trata de mujeres embarazadas diagnosticadas de esta patología al requerir mayores aportes de insulina durante el periodo gestacional.

 

¿Cuáles son los factores de riesgo?

El Dr. Leyva señala que en el paciente con diabetes tipo 2, normalmente el factor más importante es el aumento de peso (obesidad-sobrepeso), la mala alimentación y el sedentarismo. Por otro lado, “desgraciadamente, en el tipo 1 no tenemos un riesgo como tal, sino que es un padecimiento hereditario”, y se detecta fácilmente cuando vemos que hay un familiar que padece esa patología. En el caso de de la diabetes estacional, similar al tipo 2, hablamos de pacientes que aumentan súbitamente de peso, y no sólo por el embarazo, sino también por otros factores como una mala alimentación o el sedentarismo.

Estos son los factores de riesgo principales, y hay uno común para todos, que es el tabaquismo. El Dr. Leyva explica que el tabaco “influye directamente en el mal control de la diabetes si ya está diagnosticada, y también influye en el diagnóstico y el riesgo de padecerla a corto o medio plazo, ya que determinados químicos que contiene el tabaco afectan habitualmente a la producción de insulina (disminuye en el tipo 2 y evita que se utilice de forma eficaz en el tipo 1, tanto la escasa que genera el organismo o la que se administra de forma externa).

La predisposición genética, por supuesto, también es un factor de riesgo, es decir, si observamos que hay padres, hermanos o abuelos que hayan padecido la enfermedad-.

 

La sintomatología
El internista señala que es importante identificar los síntomas de la diabetes. “En los tipos 1 y 2, existen algunas semejanzas, pero son muy diferentes”, afirma. Existen rasgos comunes en los pacientes con diabetes tipo 2, que podrían ser la obesidad o sobrepeso, pacientes que “habitualmente comen una gran cantidad de alimentos, que tienen un cansancio precoz, dificultades con la visión para la movilidad”.

Sin embargo, en el tipo 1 los síntomas son mucho más llamativos, ya que existe una “necesidad de alimentarse constantemente, y además los pacientes suelen tener problemas con la orina, lo que en términos médicos se denomina poliuria –levantarse a orinar reiteradamente, incluso de noche–, además de una clínica que abarca náuseas, mareos, vómitos y una irregularidad intestinal. Los síntomas en el tipo 1 son más llamativos que en el tipo 2.

En la diabetes gestacional, normalmente los síntomas son leves, con glucemias algo más elevadas de lo habitual, y se sufren mareos persistentes, mucho más agresivos que los que suele sufrir una mujer embarazada.

En cuanto a las pruebas médicas, son básicas y sencillas, donde se observan parámetros como la glucosa basal y la hemoglobina glicada, que junto con la clínica del paciente nos puede llevar a un diagnóstico precoz y preciso de la diabetes.


Tratamiento de la enfermedad
El Dr. Leyva destaca que hoy en día la diabetes se controla mucho mejor que hace 50 años, gracias en gran parte a los fármacos de nueva generación –orales y subcutáneos–, que ayudan a controlar de una forma muy eficaz la glucemia en el paciente y a llevar una vida normal. “Teniendo controles de glucemia basal (con la que nos despertamos todos los días) y de hemoglobina glicada, podemos llevar una vida normal sin fármacos demasiado agresivos”, señala el especialista. En definitiva, “una buena dieta, ejercicio-actividad física y el tratamiento hacen que se tenga un control sobre la diabetes”.

 

 

¿Dieta especial?
El Dr. Christian Leyva afirma que “hay un mito de que todo diabético debe tener una dieta súper controlada”. No obstante, si hay un tratamiento óptimo, con la administración de los fármacos correspondientes, bastaría con tener una dieta balanceada, en la cual haya proteínas, grasas e incluso azúcares, si bien estos pacientes “deben ser estrictos con las cantidades y en cómo lo comen”. Eso sí, deben eliminarse de la dieta algunos alimentos como los hipercalóricos, o las bebidas azucaradas”.

La alimentación sí que juega un papel clave en la prevención. Así, en la diabetes tipo 2 “prácticamente podríamos decir que cuando se rompe uno de los pilares de una vida saludable (con una mala alimentación, sedentarismo y sin esfuerzo por reconducir la situación) se estaría invitando a la enfermedad”, hasta el punto de que los casos del tipo “podrían prevenirse en un 95%”. Igualmente, la dieta también es un factor clave en la diabetes del tipo 1.

 

Complicaciones
Pueden surgir complicaciones derivadas de la diabetes, desde las lesiones en la piel (dérmicas) hasta complicaciones  renales. Así, pueden darse casos de insuficiencias renales, complicaciones cardíacas y vasculares, y también a nivel nervioso. “Hay que tener en cuenta –recuerda el Dr. Leyva– que la diabetes es una enfermedad destructiva, y si no se controla, puede afectar a cualquier parte del cuerpo”.

Asimismo, debe vigilarse la sequedad de los ojos, y es que la diabetes, al afectar tanto al sistema vascular como el nervioso, puede derivar en el futuro en problema de visión en el futuro.